Por qué dar buen trato a los animales fomenta la empatía

Empatía: Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. (fuente RAE)

TVE vuelve a programar corridas de toros en horario infantil.

Muchos psicólogos, sociólogos y demás profesionales nos hemos llevado las manos a la cabeza y voy a explicar por qué no estamos de acuerdo con esta decisión. Voy a explicar por qué defendemos lo perjudicial de estas emisiones para los más pequeños de la casa. Se trata de cómo afecta a la empatía.

La empatía es una herramienta muy poderosa.

Es entender lo que puede sentir el otro sin que yo esté viviendo la misma circunstancia. Es entender que si mi amigo tiene una pérdida, se encontrará triste, por ejemplo.
Esta herramienta por consiguiente, me ayudará a fomentar relaciones de mayor calidad con aquellos que me rodean, ya que al ser capaz de ponerme en su lugar, de entender cómo se siente, podré reaccionar de manera satisfactoria con ellos. Ellos se sentirán comprendidos y agradecidos conmigo, y me devolverán el gesto tan pronto como les sea posible. Relaciones de calidad.

Por otro lado, la empatía tiene más funciones valiosas, no sólo la de fomentar la calidad de mis relaciones sino también, me ahorrará problemas. Una buena empatía me ayudará a comprender que si mi jefe ha discutido con su jefe, no será el momento adecuado para pedirle un ascenso. Igualmente me ayudará a entender que si veo a un hombre tremendamente airado que va dando golpes allá por donde anda, lo más sensato será quitarme de su camino. La empatía también me protege.

Los niños y la empatía

Nacemos con empatía. Los niños son un ejemplo precioso de esta poderosa herramienta (¡¡Ay si los niños gobernaran…!!)

Cuando un niño ve a alguien sufrir, entiende su malestar, empatiza. Ese alguien puede ser un mayor, otro niño, o un animal. El niño que ve una corrida de toros, entiende que el animal sufre, que le duele el cuerpo al recibir los golpes y lo más natural, es que no le guste. El adulto que disfruta de esto, explicará con naturalidad que el animal no sufre, o que debe morir, o que es arte y es bello. Se producirá un enfrentamiento entre lo que su mayor le dice y él aprecia. Esto afecta directamente a la empatía natural que siente el niño, ya que el pequeño creerá todo lo que el mayor le dice, mermando su natural empatía.

Muchos adultos que discrepaban con la opinión de los profesionales, afirmaban que ver corridas de toros “no les había supuesto ningún trauma”. Efectivamente, un trauma implica temer por tu vida o la de otros, pasar un miedo intenso, terror. Y evidentemente, no estamos hablando de esto.

Estamos hablando de que el niño cuya empatía se ha fortalecido a lo largo de los años, desarrollará una mayor inteligencia emocional, que le ayudará a disfrutar de las alegrías de los suyos, a cuidar de los suyos cuando estos lo necesiten, a ser generoso y noble con los demás , y fijaos en lo siguiente: todas estas cualidades están presentes en las personas más felices. Generosidad, nobleza, empatía, bondad. Todas y cada una de ellas.

Y observad el lado opuesto, aquellos que no han desarrollado nada su empatía, los psicópatas. En ellos es habitual la violencia y la criminalidad. Precisamente porque no sienten las consecuencias de sus actos, aunque entiendan lo que sucede, no son capaces de ponerse en el lugar del que sufre ni alcanzar a comprender ese sufrimiento.

Evidentemente una persona que ve corridas de toros no es un psicópata, es más, seguramente hay muchísimas personas que disfrutan de las corridas y son maravillosos amigos y familiares, con una gran empatía y bondad.

Pero hay que tener algo claro, normalizar el sufrimiento sea cual sea, afecta disminuyendo la capacidad de empatía. Mi recomendación clara y rotunda es que no les privéis a los niños de esta capacidad, todo lo contrario, fomentarla.

Fomentando la empatía

Hay que  destacar los tremendos beneficios que para un niño tiene el criarse con una mascota.

La tenencia responsable de una mascota, su adopción, implica adquirir responsabilidades de cuidado, comprender que no todo es diversión, si no que hay que limpiar a nuestro peludo, darle la comida, llevarle al veterinario si se pone malo, limpiar cuando ensucia. El niño desarrolla su responsabilidad. Esto va ligado a un premio, claro está: compensado con creces, desde momentos de juego, al sentimiento de compañía y protección, al de sentirse amado y aceptado completamente.

Añadir por último que he querido  realizar este artículo, no solo como psicóloga, sino como afortunada experimentada en el campo del respeto y cariño por los animales.

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Katy, gran amiga y cuidadora durante más de 16 años. Siempre en mi recuerdo.

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Rosa Maria Luna Arroyo.
Nº Colg. M 24056

Master en Psicología Clínica y de la Salud (UCM).
Licenciada en Psicología especialidad de Clínica. UCM.

Teléfono: 688 955 546

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Comentarios

  1. Antonio Nogueiro  Noviembre 14, 2015

    Felicidades por el artículo:
    Es interesante no confundir animales bravos con domésticos,
    como también la responsabilidad y el deber de los tutores
    de conocer lo que pueden ver y lo que ven los niños.

    Es interesante saber de tauromaquía para diferenciar entre maltrato y sufrimiento,
    evitando así conclusiones erróneas.

    La educación infantil debe entenderse como una preparación para el futuro
    comprendiendo el conocimiento, el valor, el esfuerzo y el sufrimiento.

    La mayor violencia para fomentar la insensibilidad de los psicópatas
    es ver un telediario a la hora de comer… vemos desastres, niños muertos, violencia, etc…
    mientras nos comemos un filete de ternera. Y después nos venden un viaje a la playa.

    Existen vídeos de personas abrazándose con toros, con víboras, etc… pero no es recomendable jugar con este tipo de animales, o fomentar ideas confusas que pueden derivar en obsesiones.

    Cada animal debe ser considerado y respetado según el criterio o conocimiento específico de la raza,
    evitando su humanización.

    Un saludo desde Galicia.

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