La autoestima no se sostiene sobre una idea de belleza insostenible

Desgraciadamente, y con excesiva frecuencia, me encuentro con preciosas mujeres que se sientan frente a mi mesa o con buenas amigas que me muestran su inseguridad por su aspecto.

Mujeres preciosas, insisto. Algunas ni siquiera llegan a ser mujeres aún, son niñas. Niñas que ya han interiorizado una imagen irreal que se proyecta sobre nosotras y con la que nos bombardean desde la más temprana infancia, cuando empezamos a jugar.

Espero que para mis lectores esta reflexión no sea nueva, espero que todos vosotros hayáis escuchado en alguna ocasión lo que hoy vuelvo a denunciar.

Desde pequeñas recibimos una idea de belleza insostenible, y elijo el término “insostenible” porque es literal. La famosa muñeca de piernas largas y esbeltas, pecho promintente, caderas inexistentes, enormes ojos azules , perfilada nariz y carnosos labios. Esa figura, es insostenible. Si esa muñeca fuera real, hubiera fallecido al romperse su cuello por no poder mantenerse firme. Y sin embargo, es la muñeca que  casi todas las niñas tienen en casa.  Recordemos que los pequeños no tienen la capacidad de crítica de un adulto, y esta idea se interioriza como bella.

La situación no mejora en la adolescencia, un periodo complicado con los cambios bruscos, feos, bonitos, raros, incómodos que se sufren en un corto periodo de tiempo. Es poco probable que una adolescente se sienta del todo cómoda con su propia imagen y si esto ya es complicado de por sí, ¿qué tal si los actores, actrices y demás iconos en los que van a buscar un referente asemejan más mujeres y hombres desarrollados y perfectos? Lo más triste es que muchas veces estos actores  y actrices realmente son adultos.  No pequeña, aún no te toca tener la piel lisa libre de impurezas ni la ropa de mujer te va a sentar tan bien como a las actrices que la llevan…

¡Ah que bien! ¡Llegamos a los veinte y la cosa cambia! No. Tristemente no. Ahora es cuando nos fijamos en las pasarelas, en la moda, en las películas ¿y qué imagen recibimos allí de lo bello?

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¡Ay no! Perdón, me he confundido. Esta foto corresponde a las consecuencias de privar a una persona de alimento y dejarla morir.  La imagen de las pasarelas es esta:

Entenderéis que me haya confundido…

Hace unos años el ideal de belleza era otro muy distinto.

Era el de una mujer con curvas . Esto también dejaba fuera a unas cuantas mujeres. Date cuenta cómo la moda juega con nuestra salud.

Los cánones actuales tienen  crueldad para todas. Hay mujeres que de manera natural son muy delgadas, pues para ellas también hay una imagen que solo se alcanza a golpe de talón:

El caso es que nos muestren lo que nos muestren, es difícil que nos ajustemos a ese prototipo. Lo que nos venden se aleja tanto de la realidad que las mismas modelos afirman que “ojalá se parecieran a ellas mismas” (Cita de la super modelo Cindy Crawford).

Realizamos por nuestra parte un silogismo según el cual, al no ser cómo se supone que son las mujeres bellas, nosotras no somos valiosas o bonitas y comenzamos con una serie de rituales muchas veces inhumanos para acercarnos a esta imagen.

Estos rituales llegan a desarrollar trastornos importantes como son la dismorfofobia, trastornos de alimentación como anorexia o bulimia, baja autoestima e inseguridad y un largo y terrible etcétera.

Como mujer no aislada de la sociedad y como terapeuta que comprueba con rabia como excelentes mujeres se machacan por esta triste i-realidad, me veo en la obligación de decirte:

Reflexiona. Se crítica. Mira las mujeres de la calle, ¿cuántas de ellas  son preciosas y no se parecen en absoluto a lo que la televisión nos enseña? Tú eres una de ellas, eres valiosa, única (no hay dos cuerpos iguales), y capaz de gustar, pero tienes que aceptarte y gustarte tú primero.

No te mires en ese escaparate tan fantástico e irreal, sino en tu propio espejo. Mima a quien aparece en él. Cuida a esa mujer por dentro y por fuera. Usa un lenguaje respetuoso con ella, date cuenta de cuántos aspectos positivos tiene y cuántos aspectos tú no te das cuenta pero los demás si. Mantenla sana. Haz que se rodee de quien la quiere por quien es, no por la imagen que proyecta. Ella te va a acompañar siempre. Hazla feliz. Lo merece. Lo mereces.

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Rosa Maria Luna Arroyo.
Nº Colg. M 24056

Master en Psicología Clínica y de la Salud (UCM).
Licenciada en Psicología especialidad de Clínica. UCM.

Teléfono: 688 955 546

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