Los beneficios del optimismo

Dentro de la Psicología Positiva, abordamos el cambio de foco negativo por el positivo: ver la vida desde el optimismo y la positividad. Esta semana he encontrado un interesante artículo en el periódico The Atlantic donde se exponen distintas investigaciones que defienden los importantes beneficios del optimismo.

Durante años se ha defendido la teoría de que para ser feliz, era fundamental expresar la ira y el enfado. Sin embargo, ahora conocemos que esto no es del todo cierto.

Recuerdas la última ocasión en la que viviste una pérdida , ¿te sentiste mejor recreándote en el dolor, dándole vueltas a la decepción, al daño? ¿Obtuviste así algún resquicio de esperanza? Seguramente la respuesta sea un no rotundo.

Los científicos Brody y Scott encontraron que las emociones positivas pueden deshacer los efectos de una mala experiencia estresante. Las personas que presentan una actitud positiva ante circunstancias difíciles probablemente presenten mayores niveles de resilencia.

El término resilencia se refiere a la rapidez con la que nos recuperamos de la adversidad y las circunstancias penosas y difíciles de nuestra vida. La facilidad con la que volvemos a un estado de bienestar.

El optimismo será el predictor más importante de resilenciaLas personas resilentes son positivas, tienen mayor capacidad para regular sus emociones y son capaces de mantener su optimismo incluso en circunstancias difíciles.

El optimismo

El Dr. Dennis Charney , decano de la Escuela de Medicina del Monte Sinaí, corroboró esta teoría al examinar a 750 veteranos de la guerra de Vietnam, quienes fueron retenidos como prisioneros de guerra durante más de seis años. Torturados y confinados, estos hombres se mostraron altamente resilentes. A diferencia de muchos compañeros veteranos, no desarrollaron depresión o trastorno de estrés postraumático.

Después de extensas entrevistas y pruebas, Charney encontró en ellos las siguientes características: optimismo, altruismo, humor y el sentimiento de tener un motivo por el que vivir.

En otra interesante investigación complementaria, se pedía a los sujetos que estaban ligeramente deprimidos que se recrearan en su depresión durante unos ocho minutos.

Los investigadores encontraron que rumiar en estos pensamientos de tristeza inducía a las personas una sintomatología depresiva significativamente mayor frente a las personas que , simplemente, pensaban en otras cosas.

La conclusión entonces resulta evidente: ante una situación dolorosa y difícil, recrearnos en el dolor y la pena sólo hará que nos sintamos peor, mientras que intentar apoyarnos en los nuestros, ayudarles, animarnos mutuamente e identificar motivos por los que seguir adelante, hará que nos recuperemos antes y de manera más saludable de esta situación.

Referente al mito de expresar el malestar con agresividad, en otro estudio se encontró que ante la adversidad, golpear un saco de boxeo o ser vengativo hacia alguien que te disgusta, no consigue hacernos sentir mejor.

Se comprobó que no hacer nada en respuesta a la ira es más eficaz que expresar la ira de estas formas destructivas.

Y finalmente encontraron que más eficaz que no hacer nada, es canalizar estos sentimientos de tristeza hacia una meta productiva, positiva. En esta línea, James Pennebaker, psicólogo investigador de la Universidad de Texas, Austin, descubrió que las personas que sacan un aprendizaje en la adversidad tendrán un futuro más saludable que las personas que no son capaces de hacerlo.

Barbara Fredrickson, de la Universidad de Carolina del Norte , ha investigado en mayor profundidad la relación entre la resilencia y el optimismo. Su investigación deja claro el enorme vínculo que existe entre ambas:

Las emociones positivas pueden deshacer los efectos de una mala experiencia. Las personas resilentes son capaces de transformar sentimientos negativos en positivos, ya que identifican la dificultad como un reto, no como una amenaza.

Las personas resilentes ven las oportunidades que las personas negativas no son capaces de ver, ya que la negatividad los sitúa en modo de defensa, estrechando el campo de visión y cerrándose a las nuevas posibilidades , ya que son vistas como riesgos.

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Rosa Maria Luna Arroyo.
Nº Colg. M 24056

Master en Psicología Clínica y de la Salud (UCM).
Licenciada en Psicología especialidad de Clínica. UCM.

Teléfono: 688 955 546

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