Piensa mal … ¡y sufrirás!

¿Recuerdas todas esas veces que pensaste mal creyendo que acertarías?. ¿Recuerdas que, sin embargo, sólo lograste un gran sufrimiento por algo que finalmente resulto no ser para tanto?.

Con frecuencia se sufre más por lo que se piensa que por lo que sucede en realidad, por lo que hay que comprender que la creencia de que un pensamiento es cierto, no lo convierte en real y serán muchas las ocasiones en que tengas que cuestionar estos pensamientos y sustituirlos por otros para conseguir tus objetivos.

  • El secreto de la salud para la mente y el cuerpo no es lamentarse por el pasado, ni preocuparse acerca del futuro, sino vivir el momento presente sabia y provechosamenteBuda Gautana

Se suele pensar que nuestra forma de sentir se debe a los acontecimientos que suceden alrededor. Es verdad que estos sucesos van a influir sobre nosotros, pero lo que hace que suframos en mayor o menor medida será la forma en que interpretamos lo que nos sucede.

Para explicar esto, en consulta suelo poner el siguiente ejemplo: ante el diagnóstico de una enfermedad como puede ser la diabetes, podemos interpretarlo como algo catastrófico y terrible (qué horror, nunca más podré comer lo que me guste, y puede que me quede ciego..) o podemos vivirlo con espíritu de lucha (de ahora en adelante voy a cuidar mi alimentación, acudir al médico y seguir mi tratamiento fielmente, además de incorporar hábitos saludables como el deporte para encontrarme sano).

La segunda forma de pensar hace que actuemos de una manera más inteligente y funcional para nuestra vida  y nuestros objetivos. Sin embargo, interpretar la realidad de una forma cruel y grave, no solo nos aleja del bienestar sino que tampoco favorece el autocuidado al darnos por vencidos.

La idea no es generar un discurso “optimista y bobalicón”: tenemos que evaluar la importancia y gravedad de las circunstancias que nos rodean, pero hacerlo de una forma constructiva, que nos ayude a lograr nuestros objetivos y no boicotearlos.

Los pensamientos que se repiten cuando más débiles o tristes nos encontramos son muy característicos, es importante que los identifiquemos ya que en ningún caso ayudarán a que nos encontremos mejor o superemos este periodo de tristeza, si no más bien todo lo contrario. Nos corresponde entonces dudar de ellos, cuestionarlos e incluso echarlos por tierra.

Valora estos cuatro criterios para cuestionar tus pensamientos:

1. Objetividad: ¿Podemos demostrar lo que nos preocupa con datos sólidos y reales?. Si es así, se tratará de un pensamiento cierto y por lo tanto, aceptable. Por otra parte, si un pensamiento no se apoya en datos verificables e incluso tenemos datos en contra de que sean ciertos, eso significa que tal pensamiento es falso y deberíamos rechazarlo.

2. Intensidad de las emociones que nos suscita: Si lo que sentimos es demasiado intenso, si notamos sensaciones físicas desproporcionadas o nos dan ganas de hacer aquello que sabemos que es inadecuado, seguramente los pensamientos que han producido estas emociones también son falsos e inadecuados. Si por el contrario las emociones que notas son moderadas o incluso altas, pero siempre bajo control, esto significa que los pensamientos que las han producido son reales y pueden ser aceptados.

3. Utilidad: Los pensamientos adecuados son útiles. Los pensamientos inadecuados no sirven de nada, es más, pueden llegar a boicotear nuestros objetivos y metas, ya que fomentarán que realicemos conductas inapropiadas. Los pensamientos adecuados, útiles, nos sirven  para sentir que dominamos la situación,  para desenvolvernos mejor y  para conseguir nuestros objetivos.

Para saber si un pensamiento es útil o no, tenemos que preguntarnos , “lo que estoy pensando ¿me sirve para algo?”

4. Forma de nuestro lenguaje: identificar cómo nos hablamos a nosotros mismos. Un pensamiento adecuado se expresará en términos moderados y flexibles, frente a un pensamiento inadecuado e incluso cruel, que se  caracteriza por un lenguaje extremista, catastrófico y rígido.

  • En verdad, solo quien piensa acertadamente puede enseñar a pensar acertadamente aún cuando , a veces, piense de manera errada. Y una de las condiciones para pensar acertadamente es que no estemos demasiado seguros de nuestras certezasPaulo Freire

El primer paso para empezar a pensar bien es dudar al pensar mal, porque solo hay una certeza al pensar mal: Si piensas mal ¡Sufrirás!

 

 

 

 

 

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Rosa Maria Luna Arroyo.
Nº Colg. M 24056

Master en Psicología Clínica y de la Salud (UCM).
Licenciada en Psicología especialidad de Clínica. UCM.

Teléfono: 688 955 546

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