Trastornos alimenticios y su tratamiento

 

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Trastornos alimenticios

En una sociedad que continúa valorando la delgadez, la preocupación por el peso es frecuente. Las personas con trastornos alimenticios llevan dichas preocupaciones a los extremos, desarrollando hábitos alimentarios anormales que llegan a amenazar gravemente su salud.

Hay tres tipos principales de trastornos alimenticios.

  • Anorexia nerviosa caracterizada por una imagen distorsionada del cuerpo. A menudo se niegan a comer, hacen ejercicio compulsivamente y desarrollan hábitos inusuales como rehusar comer delante de los demás, pierden mucho peso poniendo en grave riesgo su vida.
  • Bulimia nerviosa cuya conducta se caracteriza por comer excesiva cantidad de alimentos, luego purgar sus cuerpos mediante laxantes, enemas o diuréticos, vomitando y/o haciendo ejercicio. A menudo actúan en secreto, se sienten asqueados y avergonzados cuando comen demasiado, pero también aliviados de la tensión y las emociones negativas una vez que sus estómagos están nuevamente vacíos.
  • Al igual que las personas con bulimia, aquellas con el trastorno de comer compulsivamente experimentan episodios frecuentes de comer fuera de control. La diferencia es que los comedores compulsivos no purgan sus cuerpos del exceso de calorías.

 El tratamiento más óptimo de los trastornos alimenticios debería llevarse a cabo por un equipo multidisplinar que englobe: psicólogo que desarrolle un plan de tratamiento para enseñar a reemplazar pensamientos y conductas destructivos por otros más positivos. ,un médico para descartar enfermedades y determinar si el paciente corre peligro físico inmediato. Se puede  solicitar a un nutricionista que ayude a evaluar y mejorar que ayude a evaluar y mejorar el consumo nutricional.

Sin embargo, simplemente cambiar los pensamientos y conductas del paciente no es suficiente. Para garantizar una recuperación duradera, los psicólogos y pacientes deben trabajar juntos para explorar los problemas psicológicos subyacentes al trastorno de la alimentación.

Otro de los objetivos del tratamiento psicológico será mejorar las relaciones personales e ir más allá del hecho o situación que desencadenó el trastorno en primer lugar.

Algunas personas pueden beneficiarse con la medicación. Sin embargo es importante recordar que la medicación debe usarse en combinación con terapia  psicológica, no para reemplazarla.