Conoce el Triángulo Dramático de Karpman en pareja, ¡para salir de él!

Es Stephen Karpman quien define la noción del triángulo dramático. Este autor habla de tres grandes roles: víctima, perseguidor y salvador.

Las relaciones basadas en esas dinámicas son negativas, desgastando e intoxicando la relación.

Será fundamental por tanto comprender y neutralizar estos juegos para no recaer en ellos y mantener así relaciones equilibradas y saludables.

Aunque con frecuencia estos roles parecen asociados a una persona , la realidad es que cada integrante de la relación oscila por todos los roles en estos juegos psicológicos.

Conociendo los roles del triángulo dramático de Karpman

La víctima se mantiene en la relación con el rol pasivo y desgraciado. Se siente impotente y perseguida por dramas.

El salvador siempre está dispuesto a defender al necesitado. Aunque en un primer momento parece la figura equilibrada, su protección a menudo resulta inadecuada.

El perseguidor es el tercer rol de este juego psicológico, tanto víctima como salvador entran en este rol al exigir al otro que funcione tal y como se espera de él.

 

Hay que dejar claro que de manera puntual esta dinámica ha sido adaptativa y necesaria: es normal sentirse desolado en algún momento y es deseable que tu compañero acuda al rescate “tirando del carro” , y a la inversa, cuando es tu compañero el que está sufriendo será deseable que gustoso te hagas cargo de la situación

Las consecuencias del triángulo dramático de Karpman

Estos roles conllevan un beneficio inmediato pero unas consecuencias negativas a medio y largo plazo.

Beneficios:

El salvador se siente importante, fuerte, reconocido.

La víctima se siente protegida, no tiene que luchar

Consecuencias negativas

El salvador carga el peso de la vida en sus hombros, no pudiendo flaquear. El sentimiento que acompaña es de soledad, muy alejado de esa persona a la que pretende proteger.

Y la víctima por su parte se siente cada vez más inseguro, con menor autoestima al lado de su salvador.

Ten en cuenta que el salvador intentará dar lo mejor a la víctima, pero siempre desde su propia experiencia.

Puede que esto no sea necesariamente lo  mejor para la otra persona

Piensa por ejemplo si has tenido una mala experiencia buceando y le señalas lo horroroso que resultaría para tu pareja, pero puede que su experiencia bajo el agua sea totalmente distinta, privándola de su disfrute y aprendizaje.

Por otro lado, es natural querer evitar el sufrimiento a aquellos que se ama, pero sólo desde el error se aprende verdaderamente.

Es ahí cuando se es consciente de la propia fortaleza y recursos. Si impides que cometa errores, impides que crezca y evolucione, que se desarrolle como persona.

¿Cómo salir de esta dinámica?

El salvador ha de frenar sus excesos.

Deberá potenciar su figura como alguien que escucha y comprende. Como alguien que acompaña y ayuda solo si se lo piden y lo entiende oportuno.

La víctima por otro lado, tendrá que esforzarse en localizar sus fortalezas y capacidades para enfrentarse a sus dificultades. Pidiendo ayuda sólo si lo necesita.

Atento a estas dinámicas en pareja.

Si entiendes que estáis funcionando desde el triángulo dramático de Karpman, no dudes en tomar las medidas oportunas para cambiar esta situación, ya que estas relaciones terminan siendo desequilibradas y ninguno de los dos os sentiréis plenos y felices en estos roles.

¿Has vivido una relación así? ¿Cómo lo solucionasteis?

 

 

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Rosa Maria Luna Arroyo.
Nº Colg. M 24056

Master en Psicología Clínica y de la Salud (UCM).
Licenciada en Psicología especialidad de Clínica. UCM.

Teléfono: 688 955 546

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