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Cómo destrozar tu relación en 6 sencillos pasos

Las relaciones no son sencillas, menos aún las relaciones de pareja. Si cada uno de nosotros somos un mundo, ¡imagínate dos personas conviviendo! Pero si algo está claro, es que hay algunos pasos muy obvios para destrozar una relación:

1. Genera altas expectativas sobre tu pareja

Espera de esa persona una media naranja, un príncipe o princesa de cuento de hadas. Espera que supere tus sueños, responda cómo tu desees sin pedírselo. Espera que comparta tus pensamientos, sueños y penas desde el principio. Espera todo esto y te desilusionarás. Todo esto son falsas creencias que sólo hacen que te decepciones, te enfades y te frustres.

Hay que comprender que las personas no encajan perfectamente desde el principio, la media naranja no existe: se construye. Las relaciones se forman, crecen, cambian y para ello las personas tienen que conocerse, descubrirse, adaptarse y aceptarse.

2. AíslaTe

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«¡Oh, es maravillos@! ¡Me hace tan feliz que no necesito nada más en la vida!». Esto es el caldo de cultivo de la dependencia. Sigue así y conseguirás sentir que no eres nada sin esa persona, tu autoestima, tu estado de ánimo y tu amor propio en manos de otro. Y la otra persona con una carga y una responsabilidad que no le corresponden, una persona asfixiada y ahogada con la presión de mantener tu valía.

3. AíslaLe

De la mano del punto anterior. «¿Acaso no soy suficiente para ti? ¿Acaso necesitas algo más que a mi?» Pues resulta que sí, todo el mundo necesita más que una relación de pareja. De hecho, una relación de pareja no garantiza en absoluto al felicidad, pero la familia, los amigos, el ocio, el trabajo…todas estas áreas tienen que estar mimadas para que uno se sienta bien. Cuando pretendes aislar a tu pareja puedes obtener dos logros: que huya de ti (la más saludable de las dos opciones), que sea una persona desgraciada.

4. Obtén su atención mediante el enfado y la queja

Constantemente busca conflicto, culpabilÍzale y asegúrate que se evidencia tu rol de víctima. Al principio acudirá a la llamada, pero igual que sucede con el cuento del pastor, tanto avisas que viene el lobo que al final nadie te cree. No sólo no te creerá, si no que se cansará después que le hayas destrozado su autoestima y dude de su valía y su bondad.

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[testimonial]Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado[client_name]Groucho Marx, cómico estadounidense[/client_name][/testimonial]
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5. Los celos

No podían faltar. Van también de la mano del aislamiento, tanto suyo como tuyo. Juega con eso, juega a hacer sufrir con la idea de que puede haber terceras personas. Es divertido al principio, su enfado o tristeza es muestra evidente de cuánto le importas, el problema es que los celos van de la mano de la desconfianza y a la gente no le gusta sentir emociones tan desagradables como las vinculadas a los celos, así que en la medida en que hagas que esa persona los sienta, irás agotando también su paciencia y las emociones positivas hacia ti. Y ya se encargarán los celos de terminar de envenenar el resto de la relación.

6. Usa el orgullo como arma de tortura

Todos nos equivocamos, eso es evidente, pero si quieres destrozar tu relación, usa su equivocación como arma arrojadiza: llénate de orgullo y dignidad y haz que se disculpe una y otra vez. Recuerda tanto como sea posible que metió la pata y lo imperdonable de su error. A ver cuánto aguanta pres@ de esta tortura.

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Aclarar que en todas las relaciones se da en algún momento algunas de estas circunstancias, pero que esta sea la dinámica de funcionamiento de una relación es garantía segura de fracaso. ¿Te suenan estos pasos? ¿Te animas a contar tu experiencia? ¿Cómo lo vivistéis o cómo lo superastéis?

 

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Día 25: Aléjate de las personas tóxicas

Este ejercicio corresponde al taller Aprende a ser feliz en 30 días con 30 pequeños gestos diarios

Hoy vas a distanciarte de aquellas personas que te resultan dañinas.

Aunque al leer el título del post, seguramente haya llegado a tu cabeza la imagen de alguna persona en concreto, voy a darte unas pequeñas pinceladas para que identifiques con claridad a qué me estoy refiriendo:

Se trata de una persona tóxica si tras estar con él o ella te sientes desanimado, sin energía, agotado, disgustado, triste, malhumorado y por otro lado, cuando finalmente te quedas a solas, aparece un enorme sentimiento de alivio.

Suelen ser personas negativas, criticonas, envidiosas, crueles, con poca autoestima y tolerancia, resentidos y con necesidad de reconocimiento. Esta actitud tan dañina hacia los demás provoca que la gente se aleje de ellos.

Y esto es lo que te pido que hagas hoy.

El problema de esta toxicidad es que es contagiosa. La negatividad y el pesimismo se apodera de nosotros.

Es más, en alguna ocasión podemos llegar a ser nosotros mismos las personas tóxicas. Afortunadamente, estás trabajando muy duro en la otra dirección, la de ser una persona feliz; y ya sabes que la generosidad, la ilusión y el optimismo van estrechamente vinculados a la felicidad, por ello no vamos a dejar que estas personas nos transmitan este malestar.

En ocasiones, alejarte de estas personas puede ser tan sencillo como evitar el contacto, no llamar, no volver a quedar… pero en otras ocasiones esto resulta más complicado: se trata de un compañero del trabajo, un amigo de la pandilla, un familiar.

¿Qué haremos en estos casos? Nos distanciaremos emocionalmente. 

Ante actitudes agresivas hacia los demás, contraatacaremos con gestos de amabilidad hacia esas personas. P.ej «El jefe solo piensa en sí mismo»–> «A mí me parece que ejerce un cargo muy complicado con muchísimo esfuerzo y dedicación»

Ante actitud negativa hacia el mundo, responderemos con optimismo y buenos deseos. Excepto si esta persona se enfrasca en un discurso pesimista del que se le puede sacar; en ese caso, lo mejor es alejarnos, ir a otro lugar, cambiar de tema de conversación, etc.

A veces es conveniente hacer saber a esta persona que está manteniendo una actitud tóxica para sí mismo y los que les rodean. Esto puede ser de por sí terapéutico.

Si no encuentras posibilidad de escapatoria, siempre puedes buscar la evasión en tu mente, distrayéndote o centrándote en otros asuntos.

personas tóxicas

Para que tu mundo sea más bonito, es importante que te rodees de gente bonita.

No olvides apuntar en tu diario tu experiencia personal con esta tarea. ¡Disfruta del ejercicio!

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Día 24: Las comparaciones son odiosas

Este ejercicio corresponde al taller Aprende a ser feliz en 30 días con 30 pequeños gestos diarios

No te compares

Es inevitable que en nuestro día a día nos fijemos en nuestros amigos, compañeros de trabajo, familiares, vecinos… A veces parece que hasta los personajes ficticios son más inteligentes , divertidos o apuestos que nosotros.

Las investigaciones han demostrado que estas comparaciones pueden ser útiles para ayudarnos a determinar nuestros propios objetivos o puntos a mejorar; otras veces, compararnos con los demás nos ayuda a ser más agradecido por lo que tenemos.

Sin embargo, la mayoría de las veces estas comparaciones pueden ser muy destructivas:

Cuando nos comparamos con alguien a quien le va mejor que a nosotros («él es más listo» «ella es más divertida»)…estos pensamientos pueden generar en nosotros sentimientos de inferioridad. Cuando nos comparamos con alguien a quien le va peor, podemos sentirnos culpables (yo quejándome y mira Pepito que desgraciado es).

Cuantas más comparaciones hagas, mas probabilidades tienes de llegar a alguna comparación dañina y sufrir sus consecuencias.

Es importante entender que no es saludable compararse porque siempre habrá alguien que me supere (en la dirección que sea)

No se puede ser envidioso y feliz al mismo tiempo. Las personas felices parecen no importarles demasiado las comparaciones, usan más su propio estándar interno: ellos mismos son su propia medida de superación.

Las personas felices se alegran de que a los demás les vaya bien y se preocupan si los demás sufren y jamás a la inversa.

Por eso hoy, para fomentar tu felicidad, vas a evitar las comparaciones odiosas con los demás. Si miras hacia fuera , que sea para alegrarte del bienestar ajeno o preocuparte de su malestar. Si vas a compararte, que sea contigo mismo para comprobar tu evolución y tus posibilidades de mejora.

No olvides apuntar en tu diario tu experiencia personal con esta tarea. ¡Disfruta del ejercicio!

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Día 9: Cuidado con el cántaro

Este ejercicio corresponde al taller Aprende a ser feliz en 30 días con 30 pequeños gestos diarios

Para de quejarte

Hoy no vas a poder hacerlo. Hoy tu mundo no va a ser un lugar desagradable y cruel.

Entiendo que puedes estar disgustado con algunos acontecimientos de tu vida, personas, circunstancias…pero hoy no vas a quejarte.

Con este ejercicio no se consigue cambiar estas situaciones que nos desagradan en la vida, pero quejándote tampoco. La queja constante y desproporcionada conlleva dos consecuencias directas: en mi mismo, el pesimismo. En los demás, el agotamiento.

En lo que a ti respecta, hoy vas a tener que fijarte más en lo bueno que en lo malo, vas a intentar creer en un futuro positivo, tanto inmediato como a a largo plazo. Esto se complementa perfectamente con el ejercicio del Día 5: En busca de la felicidad.

Este optimismo predispone a que nos comportemos de una manera constructiva y sana. Si te das cuenta, cuando te quejas, afirmas que todo va mal, o todo va a ir mal. Este derrotismo nos deja en el mismo punto de partida, no se produce cambio, solo el malestar de recrearme en esta situación que tanto me disgusta. Si no me quejo, si analizo la situación racionalmente y busco salida, atisbo la posibilidad de superar y cambiar lo que me duele. Y he aquí lo que en nuestro refranero se conoce como «la pescadilla que se muerde la cola» o la profecía autocumplida: en ambos casos, consigo aquello que he supuesto que sucedería.

Tus pensamientos son poderosos, porque te conducen directamente a los actos, y los actos son los que dibujan tu vida. Así que no te quejes. Planteate cómo cambiar y cree en que puedes hacerlo.

Respecto a los demás.

Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se acaba rompiendo

Todos conocemos a alguna persona que suele quejarse con frecuencia: algo le duele o algo le va mal. No es que esto no sea cierto, es que perdemos la esperanza de poder ayudarle. Al principio lo intentamos todo, pero al ver que se enfrasca en el malestar nos damos por vencidos y relativizamos su sufrimiento.Esto a su vez hace que la persona que se queja se sienta más incomprendida y sola, por lo que se centrará aún más en su malestar.

Hoy intenta no quejarte. Notarás como al final del día tu estado de ánimo ha mejorado. Como te sientes más poderoso y seguro de ti mismo al no ser una víctima de las circunstancias sino el dueño de tu vida. Los demás se acercarán a ti de buen gusto y seguramente las conversaciones sean mucho mas agradables y entretenidas si no hay quejas de por medio.

No olvides apuntar en tu diario tu experiencia personal con esta tarea. ¡Disfruta del ejercicio!

Y mañana Día 10. Conviértete en árbol

 

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Aprender a Amar. Las Relaciones Tóxicas y el Amor Romántico

Aprender a amar es una tarea pendiente para muchas personas.. Y es que, histórica y culturalmente se nos han inculcado una serie de valores distorsionados “románticos” fundamentados en un amor romántico que debe caracterizarse por grandes dosis de adicción. Sin embargo, la dependencia, subordinación y obediencia que abundan en estas relaciones, no son saludables.

Con frecuencia encuentro que muchas personas no se sienten capaces de poner fin a estas relaciones tóxicas. Algunas veces , por el temor al abandono o la pérdida, no aceptando la ruptura.

Desde la intervención terapéutica se debe promover el  autocontrol, la autoeficacia, la autoestima y el respeto por uno mismo.

Una relación de pareja necesita mucho más que cariño. Una buena relación debe fundamentarse en el respeto, la sinceridad, la empatía (ponerme en el lugar del otro) y la sensibilidad.

En las relaciones tóxicas, no se concibe vivir sin la persona amada, pero escondiéndose detrás de esta afirmación , se encuentran fuerte sentimientos de miedo e incapacidad para hacerlo.

Amor y dependencia no deberían estar vinculadas ya que independencia no implica indeferencia o despreocupación, sino una manera sana de relacionarse; pero la palabra libertad nos asusta y por eso la censuramos.

Aprender a amar

Amar desde la independencia, desde la libertad, es amar sin obligación, sin daño ni miedo. Simplemente con ternura.

Ser dueño de uno mismo y amar libremente no son situaciones incompatibles; más allá, se promueve una relación saludable, donde ambas personas se enriquecen y crecen tanto a nivel personal así como pareja.

En las personas que sufren dependencia afectiva, se pueden apreciar dos tipos de comportamientos más marcados:

Los comportamientos celosos y controladores: personas que sufren ataques de ira y conductas obsesivas, pudiendo llegar a agredir verbal y físicamente a otras personas e incluso a ellos mismos.

Por otro lado, los comportamientos sumisos extremadamente aduladores:  personas capaces de llegar más allá de sus límites para  evitar el abandono.

Debajo de estos comportamientos, hay alguno de estos cuatro paradigmas:

  1.  Necesidad de sentirme protegido.  Ver a mi pareja como alguien más fuerte que yo, que me protege de los males del mundo. Las consecuencias a nivel personal se traducen en un pobre autoconcepto de nosotros mismos, somos personas débiles e indefensas. Un camino que conduce directamente a la dependencia.
  1. Miedo al abandono . Temor al rechazo, a la soledad. Una necesidad imperiosa de mantener a mi pareja conmigo. Pese lo que pese. La gran mayoría de las veces, Pese a MI.
  1. Necesidad de sentirse querido. Es fundamental que comencemos a interiorizar que hasta que no aprendamos a querernos a nosotros mismos, el amor hacia otros será complicado. El orden debería ser “amarme para amar” y no “sentirme querido para valorarme”
  1. Necesidad de reconocimiento. Cuando admiro a mi pareja. Cuando la dependencia se  genera al sentirme adulado porque alguien admirable haya puesto sus ojos en mi. Entonces surgen problemas de autoconcepto (que ya no depende de mí) y el apego a la admiración

En una relación saludable, deben darse dos elementos: amor y respeto. Si alguno de ellos falta, estás con la persona equivocada. Quererte y cuidarte te hará libre. Siendo libre amarás saludablemente.

Para vencer la dependencia , debes respetar tus principios.

Piensa que cada día es una nueva oportunidad para comenzar, para acabar con el sufrimiento y aprender a amar. Para salir de esta relación que intoxica tu vida.

Aprender a amar
Sin ti soy yo