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Día 9: Cuidado con el cántaro

Este ejercicio corresponde al taller Aprende a ser feliz en 30 días con 30 pequeños gestos diarios

Para de quejarte

Hoy no vas a poder hacerlo. Hoy tu mundo no va a ser un lugar desagradable y cruel.

Entiendo que puedes estar disgustado con algunos acontecimientos de tu vida, personas, circunstancias…pero hoy no vas a quejarte.

Con este ejercicio no se consigue cambiar estas situaciones que nos desagradan en la vida, pero quejándote tampoco. La queja constante y desproporcionada conlleva dos consecuencias directas: en mi mismo, el pesimismo. En los demás, el agotamiento.

En lo que a ti respecta, hoy vas a tener que fijarte más en lo bueno que en lo malo, vas a intentar creer en un futuro positivo, tanto inmediato como a a largo plazo. Esto se complementa perfectamente con el ejercicio del Día 5: En busca de la felicidad.

Este optimismo predispone a que nos comportemos de una manera constructiva y sana. Si te das cuenta, cuando te quejas, afirmas que todo va mal, o todo va a ir mal. Este derrotismo nos deja en el mismo punto de partida, no se produce cambio, solo el malestar de recrearme en esta situación que tanto me disgusta. Si no me quejo, si analizo la situación racionalmente y busco salida, atisbo la posibilidad de superar y cambiar lo que me duele. Y he aquí lo que en nuestro refranero se conoce como «la pescadilla que se muerde la cola» o la profecía autocumplida: en ambos casos, consigo aquello que he supuesto que sucedería.

Tus pensamientos son poderosos, porque te conducen directamente a los actos, y los actos son los que dibujan tu vida. Así que no te quejes. Planteate cómo cambiar y cree en que puedes hacerlo.

Respecto a los demás.

Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se acaba rompiendo

Todos conocemos a alguna persona que suele quejarse con frecuencia: algo le duele o algo le va mal. No es que esto no sea cierto, es que perdemos la esperanza de poder ayudarle. Al principio lo intentamos todo, pero al ver que se enfrasca en el malestar nos damos por vencidos y relativizamos su sufrimiento.Esto a su vez hace que la persona que se queja se sienta más incomprendida y sola, por lo que se centrará aún más en su malestar.

Hoy intenta no quejarte. Notarás como al final del día tu estado de ánimo ha mejorado. Como te sientes más poderoso y seguro de ti mismo al no ser una víctima de las circunstancias sino el dueño de tu vida. Los demás se acercarán a ti de buen gusto y seguramente las conversaciones sean mucho mas agradables y entretenidas si no hay quejas de por medio.

No olvides apuntar en tu diario tu experiencia personal con esta tarea. ¡Disfruta del ejercicio!

Y mañana Día 10. Conviértete en árbol

 

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Aprender a Amar. Las Relaciones Tóxicas y el Amor Romántico

Aprender a amar es una tarea pendiente para muchas personas.. Y es que, histórica y culturalmente se nos han inculcado una serie de valores distorsionados “románticos” fundamentados en un amor romántico que debe caracterizarse por grandes dosis de adicción. Sin embargo, la dependencia, subordinación y obediencia que abundan en estas relaciones, no son saludables.

Con frecuencia encuentro que muchas personas no se sienten capaces de poner fin a estas relaciones tóxicas. Algunas veces , por el temor al abandono o la pérdida, no aceptando la ruptura.

Desde la intervención terapéutica se debe promover el  autocontrol, la autoeficacia, la autoestima y el respeto por uno mismo.

Una relación de pareja necesita mucho más que cariño. Una buena relación debe fundamentarse en el respeto, la sinceridad, la empatía (ponerme en el lugar del otro) y la sensibilidad.

En las relaciones tóxicas, no se concibe vivir sin la persona amada, pero escondiéndose detrás de esta afirmación , se encuentran fuerte sentimientos de miedo e incapacidad para hacerlo.

Amor y dependencia no deberían estar vinculadas ya que independencia no implica indeferencia o despreocupación, sino una manera sana de relacionarse; pero la palabra libertad nos asusta y por eso la censuramos.

Aprender a amar

Amar desde la independencia, desde la libertad, es amar sin obligación, sin daño ni miedo. Simplemente con ternura.

Ser dueño de uno mismo y amar libremente no son situaciones incompatibles; más allá, se promueve una relación saludable, donde ambas personas se enriquecen y crecen tanto a nivel personal así como pareja.

En las personas que sufren dependencia afectiva, se pueden apreciar dos tipos de comportamientos más marcados:

Los comportamientos celosos y controladores: personas que sufren ataques de ira y conductas obsesivas, pudiendo llegar a agredir verbal y físicamente a otras personas e incluso a ellos mismos.

Por otro lado, los comportamientos sumisos extremadamente aduladores:  personas capaces de llegar más allá de sus límites para  evitar el abandono.

Debajo de estos comportamientos, hay alguno de estos cuatro paradigmas:

  1.  Necesidad de sentirme protegido.  Ver a mi pareja como alguien más fuerte que yo, que me protege de los males del mundo. Las consecuencias a nivel personal se traducen en un pobre autoconcepto de nosotros mismos, somos personas débiles e indefensas. Un camino que conduce directamente a la dependencia.
  1. Miedo al abandono . Temor al rechazo, a la soledad. Una necesidad imperiosa de mantener a mi pareja conmigo. Pese lo que pese. La gran mayoría de las veces, Pese a MI.
  1. Necesidad de sentirse querido. Es fundamental que comencemos a interiorizar que hasta que no aprendamos a querernos a nosotros mismos, el amor hacia otros será complicado. El orden debería ser “amarme para amar” y no “sentirme querido para valorarme”
  1. Necesidad de reconocimiento. Cuando admiro a mi pareja. Cuando la dependencia se  genera al sentirme adulado porque alguien admirable haya puesto sus ojos en mi. Entonces surgen problemas de autoconcepto (que ya no depende de mí) y el apego a la admiración

En una relación saludable, deben darse dos elementos: amor y respeto. Si alguno de ellos falta, estás con la persona equivocada. Quererte y cuidarte te hará libre. Siendo libre amarás saludablemente.

Para vencer la dependencia , debes respetar tus principios.

Piensa que cada día es una nueva oportunidad para comenzar, para acabar con el sufrimiento y aprender a amar. Para salir de esta relación que intoxica tu vida.

Aprender a amar
Sin ti soy yo