
Enfadarse de forma inteligente es todo un reto. El enfado es una emoción que señala que tus derechos están siendo vulnerados, le acompaña una dosis de energía para que te pongas en marcha y defiendas tus necesidades.
El enfado en sí mismo es saludable, como todas las emociones, pero puede ser perjudicial en la medida en que tome control sobre la situación y te domine. En este artículo te doy los pasos para que sepas sacarle partido y el te ayude a conseguir tus objetivos en lugar de perjudicarte.
Estos son los cuatro pasos para sacarle partido al enfado:
1. Modula tu enfado:
El enfado será una herramienta poderosa siempre que tú controles la situación, para ello vas a tener que relajarte físicamente y mentalmente.
- Para relajarte físicamente cambia tu postura: separa los hombros de las orejas y esfuérzate en sonreír. Respira profundo durante un minuto centrándote en la inspiración y la expiración. Toma plena conciencia sobre este ejercicio.
- Para relajarte mentalmente, reflexiona sobre estas cuestiones: ¿Realmente quieren herirte?¿Te va a beneficiar ponerte furioso? ¿Cuales pueden ser las consecuencias si me excedo ?
2. Identifica tu necesidad:
Detrás de cada emoción negativa (desagradable) hay una necesidad por cubrir. ¿Qué necesidad hay en mi malestar? ¿Cómo podrías cubrir esa necesidad?
3. Expresa tu deseo.
Ya hemos visto algunas formas en este blog para defenderte de manera asertiva . Recuerda:
- Habla en primera persona «Yo me siento» «me gustaría» «necesito». No uses «Tú», si hablas en segunda persona, estás acusando y la conversación será probablemente más desagradable.
- Usa un lenguaje descriptivo, describe conductas y circunstancias , nunca a la persona.
- Señala de manera clara lo que te ha molestado
- Pide de forma directa lo que necesites
4. Cuida tu objetivo:
Recuerda y señala al otro que tu objetivo es mejorar la relación: «te digo esto porque quiero que nos llevemos bien»
Te invito a darme tu opinión, ¿Sabes usar el enfado de manera saludable? ¿Qué te resulta más difícil de gestionar?