Aprender a Amar. Las Relaciones Tóxicas y el Amor Romántico

Aprender a amar es una tarea pendiente para muchas personas.. Y es que, histórica y culturalmente se nos han inculcado una serie de valores distorsionados “románticos” fundamentados en un amor romántico que debe caracterizarse por grandes dosis de adicción. Sin embargo, la dependencia, subordinación y obediencia que abundan en estas relaciones, no son saludables.

Con frecuencia encuentro que muchas personas no se sienten capaces de poner fin a estas relaciones tóxicas. Algunas veces , por el temor al abandono o la pérdida, no aceptando la ruptura.

Desde la intervención terapéutica se debe promover el  autocontrol, la autoeficacia, la autoestima y el respeto por uno mismo.

Una relación de pareja necesita mucho más que cariño. Una buena relación debe fundamentarse en el respeto, la sinceridad, la empatía (ponerme en el lugar del otro) y la sensibilidad.

En las relaciones tóxicas, no se concibe vivir sin la persona amada, pero escondiéndose detrás de esta afirmación , se encuentran fuerte sentimientos de miedo e incapacidad para hacerlo.

Amor y dependencia no deberían estar vinculadas ya que independencia no implica indeferencia o despreocupación, sino una manera sana de relacionarse; pero la palabra libertad nos asusta y por eso la censuramos.

Aprender a amar

Amar desde la independencia, desde la libertad, es amar sin obligación, sin daño ni miedo. Simplemente con ternura.

Ser dueño de uno mismo y amar libremente no son situaciones incompatibles; más allá, se promueve una relación saludable, donde ambas personas se enriquecen y crecen tanto a nivel personal así como pareja.

En las personas que sufren dependencia afectiva, se pueden apreciar dos tipos de comportamientos más marcados:

Los comportamientos celosos y controladores: personas que sufren ataques de ira y conductas obsesivas, pudiendo llegar a agredir verbal y físicamente a otras personas e incluso a ellos mismos.

Por otro lado, los comportamientos sumisos extremadamente aduladores:  personas capaces de llegar más allá de sus límites para  evitar el abandono.

Debajo de estos comportamientos, hay alguno de estos cuatro paradigmas:

  1.  Necesidad de sentirme protegido.  Ver a mi pareja como alguien más fuerte que yo, que me protege de los males del mundo. Las consecuencias a nivel personal se traducen en un pobre autoconcepto de nosotros mismos, somos personas débiles e indefensas. Un camino que conduce directamente a la dependencia.
  1. Miedo al abandono . Temor al rechazo, a la soledad. Una necesidad imperiosa de mantener a mi pareja conmigo. Pese lo que pese. La gran mayoría de las veces, Pese a MI.
  1. Necesidad de sentirse querido. Es fundamental que comencemos a interiorizar que hasta que no aprendamos a querernos a nosotros mismos, el amor hacia otros será complicado. El orden debería ser “amarme para amar” y no “sentirme querido para valorarme”
  1. Necesidad de reconocimiento. Cuando admiro a mi pareja. Cuando la dependencia se  genera al sentirme adulado porque alguien admirable haya puesto sus ojos en mi. Entonces surgen problemas de autoconcepto (que ya no depende de mí) y el apego a la admiración

En una relación saludable, deben darse dos elementos: amor y respeto. Si alguno de ellos falta, estás con la persona equivocada. Quererte y cuidarte te hará libre. Siendo libre amarás saludablemente.

Para vencer la dependencia , debes respetar tus principios.

Piensa que cada día es una nueva oportunidad para comenzar, para acabar con el sufrimiento y aprender a amar. Para salir de esta relación que intoxica tu vida.

Aprender a amar

Sin ti soy yo

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Rosa Maria Luna Arroyo.
Nº Colg. M 24056

Master en Psicología Clínica y de la Salud (UCM).
Licenciada en Psicología especialidad de Clínica. UCM.

Teléfono: 688 955 546

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Comentarios

  1. Maria  Abril 2, 2017

    Hola Soy Maria. Yo estoy en pleno proceso de separación con un bebe de menos de 1 año, nos queremos, pero no podemos convivir, él odia a mi hijo de 15 años, se le ha metido entre ceja y ceja y es un sinvivir, discutimos continuamente debido a las malas formas que mi pareja tiene de dirigirse a mi hijo y lo mal que me habla a mi de él. Echa la culpa de todos los problemas que tenemos a causa de mi hijo en la relación, tiene 15 años y una de las cosas por las que no quiere continuar es que hay que decirle que haga las tareas del hogar y que no sale de él, nunca pone una pega, él hace lo que de le manda, pero mi pareja dice que tiene que salir de él y le llama perro y vago, y a mi me dice que estoy educando a un monstruo machista, esto es a grosso modo…porque me ha llegado a llegar a decir que tenía que elegir entre mi hijo o él. Estoy pasándolo muy mal. Pero me separo, con un bebe claro.

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  2. Anónimo  Diciembre 1, 2016

    Gracias por este artículo. Mi relación duró cuatro años, había amor pero no respeto. En una ruptura se sufre bastante un tiempo, pero al final te das cuenta que tú mismo eres el primero. Y en medida de lo posible hay que mantenerse firme.
    Era una relación tóxica y la verdad que me alegro por ambas partes, porque ahora cada uno nos conocemos más y qué es lo que queremos realmente en nuestra vida. Es difícil de explicar y uno no lo sabrá hasta que no pase esta experiencia.
    ¡Un saludo!

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  3. Carmen  Noviembre 11, 2016

    Hola mi nombre es Carmen. Gracias por los consejos, a veces cuesta comprenderlo cuando una es la que lo padece. Amo a mi esposo, y a la vez lo odio, fueron dos años terribles de convivencia, pocos momentos felices y muchos de terror, faltas de respeto, mentiras, violencia verbal, física, ofensas de todo y aun así lo extraño, él siempre se va, a veces regresa o otras veces yo lo busco. ¿Qué puedo hacer para cambiar todo?

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  4. Anónima  Octubre 12, 2016

    Gracias por este artículo. Ojalá lo hubiera leído antes, mucho antes.

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  5. Almudena  Marzo 16, 2016

    Gracias

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