
El suicidio es un problema que afecta a toda la sociedad.
Es responsabilidad de los profesionales de salud mental ofreceros información de calidad y facitar recursos que puedan ayudar a gestionar esta situación.

Hace unos meses escribí los artículos «Se quiere suicidar, ¿Qué puedo hacer?» y «Suicidio. Respondiendo a vuestras dudas para ayudar a impedirlo»
Además subí un video a mi canal de youtube que tuvo una gran acogida y uno de sus comentarios era una petición para que hiciera otro video para los familiares que han perdido a alguien por suicidio.
¿Qué me está pasando?
Lo primero a tener en cuenta es que esta es una situación enormemente complicada, por lo que no dudes en acudir a un psicólogo si entiendes que está siendo terriblemente doloroso o se prolonga en el tiempo.
Se trata de un duelo complicado. El terapeuta valorará las circunstancias que acompañan, como si ha sido algo más o menos inesperado, lo que puede dificultar el procesamiento de este duelo.
Cuando se produce una pérdida, las emociones de tristeza, melancolía y amor son frecuentes.
En el suicidio aparecen otras emociones que complican el duelo como son culpa, enfado o vergüenza. Emociones difíciles de gestionar de por sí.

Vergüenza
El suicidio es un acontecimiento que lleva consigo un gran estima. Por ello puede que te encuentres con personas que osadamente se atrevan a dar un juicio y opinar.
En ese sentido, la recomendación es la de rechazar esa conversación e incluso apartar a esa persona.
Culpa
Es importante que te recuerdes que hiciste todo lo que pudiste, lo mejor que pudiste hasta donde pudiste.
Muchas veces incluso recibiendo ayuda de un profesional excelente o rodeado de un maravilloso apoyo familiar, la persona sufre tal nivel de sufrimiento que se suicida.
Enfado
Cuando pierdes a tu familiar te gustaría sentir sólo amor por él, y sin embargo, aparece el enfado al sentirte abandonado e incluso traicionado.
Es normal que te sientas enfadado. Recuerda cuantas veces con otras personas has estado enfado y eso no ha restado ni un ápice de lo mucho que quieres a esa persona.
Enfado y amor no están reñidos, no son incompatibles.
Recomendaciones
- Date tiempo. Cualquier herida necesita cuidado y tiempo para curarse
- Forma parte activa de su despedida. Acompaña, participa de su despedida
- Habla. Tanto de la situación dolorosa que estáis viviendo como de los recuerdos positivos de tu familiar.
